Tuve la oportunidad de ver la obra de teatro, El Deber De Frenster ganadora del premio Fanny Mickey 2009 al teatro Colombiano, enmarcó con algo de gracia, mucho de dramatismo y 100% dolor los trágicos hechos ocurridos de entre 1989 y 1992 en el municipio de Trujillo y el corregimiento de La Sonora en el Valle del Cauca, más conocido y tristemente celebre masacre de Trujillo, en la que murieron o desaparecieron 342 personas; seres humanos campesinos, obreros y trabajadores; mutilados, torturados, asesinados por grupos de autodefensa al servicio de narcotraficantes en colaboración con miembros de la fuerza pública.
Este encuentro con la triste historia de nuestro adolorido país, me ha hecho reflexionar entorno a la falta de memoria histórica y la abundante escases de asombro y repudio de los habitantes de un país que toda la vida ha permitido que los errores del pasado sigan asediando las páginas de nuestra historia reciente y los tristes recuerdos desaparezcan al caminar de los acontecimientos coyunturales de una patria boba. Al pasar de los años, los citadinos nos hemos encargado de borrar de nuestros recuerdos las historias de dolor que han narrado campesinos de todas partes de nuestra patria, masacres, enfrentamientos, robos, violaciones o torturas de guerrilleros, paramilitares y soldados, todos han hecho lo mismo toda la vida y nunca ha pasado nada, el abandono del estado y la ceguera de la justicia han sido los culpables omisos de la violencia que hemos tenido que vivir, así nosotros en las ciudades no nos enteremos o no nos interese. Aquí solo nos preocupa el trancón en las noches o que no se nos robe el bolso o el celular en pleno centro de la ciudad, ni siquiera nos trasnocha el drama de los desplazados, no nos conduele el maltrato infantil, nos limitamos a reenviar cadenas, a firmar cualquier iniciativa que las redes sociales nos presenten como altruistas, somos como extraños en el país del dolor. Muy diferente es lo que los campos tienen que presenciar todos los días, hace apenas unas semanas un grupo de “héroes” (soldados de la patria) asesinaros y violaron un grupo de niños en Tame Arauca, no son casos aislados como ciertos sectores lo quieren presentar, no olvidemos los falsos positivos ocurridos durante todo el gobierno del señor Uribe; que hoy hace 25 años militares a sangre y fuego retomaron el palacio de justicia, cientos murieron, 11 desaparecieron a manos de los organismos de inteligencia del estado; ya todos olvidamos los estragos de la guerra entre liberales y conservadores de principios del siglo pasado; ya olvidamos, cada día nos concentramos mas en el escándalo del momento que en No permitir que nuestros campos se sigan tiñendo de sangre, en verdadera justicia social, hace falta mucho mas que una serie de marchas estúpidas en el país de las marchas, hace falta mucho mas que escribir tu nombre en una planilla, hace falta mucho mas que consternarse con el presente, hace falta mucho mas que refugiarse en el afán de la ciudad, hace falta mucho mas que buenas intensiones, hace falta mucho mas que rezar por este país idiota; bastaría con recordar, con NO olvidar todo el daño que nos hemos hecho, para no permitir, para que nunca mas, se repitan hechos como la masacre de Trujillo Valle, Bojayá Chocó, Cajamarca Tolima, Tame Arauca y muchos otros pueblos azotados por la guerra eterna y conveniente de la que no queremos salir mientras exista el olvido.


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