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viernes, 28 de agosto de 2009

Mano de hierro y Guante de Seda


La situación convivencial de las instituciones educativas, sobre todo las públicas, maneja factores sociales, económicos y culturales, que mal llevados pueden hacer insostenible la armonía entre estudiantes, maestros y directivos.

estudio de caso: "estudiante de 16 años, que tiene un proceso con bienestar familiar ya que estuvo en una correccional por un periodo de 6 meses y al que se le deben realizar informes periódicos a nivel disciplinario y académico; se ha encontrado que es miembro de una pandilla de 10 muchachos, todos ajenos a la institución y que esta reclutando estudiantes de grados inferiores para que señalen aquellos compañeros que tienen cosas de valor comercial para robarlos a la hora de la salida, adicional a eso hostiga y amenaza constantemente a sus compañeros de curso, se ha informado que permanece con una navaja pero la ley prohíbe requisarlo; académicamente es muy aceptable y se enfrenta constantemente con los docentes. hace una semana miembros de su pandilla apuñalaron a un estudiante de la institución por robarle el celular."

ahora...

pregunto a mis compañeros, amigos y colegas, en que momento una serie de medidas para la protección de nuestra dolida y mal trajeada infancia se han convertido en armas de doble filo para la familia, la sociedad y la escuela?, lastimosamente y como ya lo exprese en una entrega anterior los niñ@s y adolescentes saben mas de derecho procesal que los maestros, los sicólogos, trabajadores sociales o cualquier profesional que bajo su responsabilidad tenga el manejo de los menores; sencillamente porque ellos conocen la ley y es su legitimo derecho como ciudadanos conocerla y hacerla respetar y porque lastimosamente algunos de los menores tienen o han tenido procesos de responsabilidad por diferentes razones; hoy en día que a un estudiante un agente de la ley le encuentre un arma corto punzante, tiene como consecuencia el llamado a la casa y..... no mas; delitos que deberían ser castigados con todo el peso de la ley como el acoso, la amenaza, la extorsión, tienen que pasar procesos en donde es necesario el señalamiento directo por parte del agredido o la prueba fehaciente de la falta, lo cual conlleva a una contradicción y al temor a la represalia: Atracos, chuzadas, no son castigadas por la ley si no hay muerto o después de que haya reincidencia en una falta grave como suelen rezar los manuales de convivencia; ahora, como se habla tanto de victimas, donde estan lo derechos de las victimas de los menores agresores, si bien la ley toma como principio que los derechos del niño prevalecen sobre cualquier otro, esto no se puede convertir en un abuso, el decreto ley 1098 tiene grandes ventajas y asegura que los derechos de los niños y adolescentes no sea vulnerados como hasta ahora se venia haciendo, considero que el restablecimiento de derechos se excede ya que el culpable de las acciones de los menores siempre serán terceros, por ejemplo si el estudiante no estudia el culpable es el sistema porque "no lo motivo lo suficiente para que cogiera amor al estudio y al trabajo", si no entra al aula y a cambio prefiere saltar la tapia para irse a jugar billar, "la responsabilidad de que el estudiante este en clase es el docente que tiene que motivar constantemente para que no le de pereza las actividades de aula" sea la institución o la política de turno siempre deberá responder por las estadísticas, la permanencia, la pertinencia y la calidad (que coctel no?) entonces que podríamos hacer con un estudiante que no rinde en la convivencia, ni siquiera en los académico. Ya que eso pasó a estar en un segundo plano.

que hacer con un estudiante, que si animo de señalar o estigmatizar, es un potencial peligro para la comunidad, que simplemente no encuentra dentro de sus expectativas el estudio y sin embargo toca mantenerlo sin importar los derechos colectivos de la comunidad educativa; la familia es la culpable si el menor comete un atraco a mano armada, lo primero que se investiga es la situación alimenticia, en donde vive y el hecho tácito queda relegado a una falta que reitero no tiene en cuenta a la victima, nosotros los maestros conocemos de primera mano que un estudiante puede ser humilde y mal nutrido, vivir en hacinamiento, entre otras y no por ese hacho se convierte en delincuente, es mas son personas mas sencillas, con proyectos y sueños, ánimos de salir adelante, los problemas convivenciales son producto muchas veces del ambiente familiar la cuestión radica en la falta de autoridad por parte del núcleo, de modelos a seguir, de experiencias exitosas de personas semejantes, de modelos que protejan los derechos colectivos de las comunidades. Creo que es justo decir que se excedió en el hecho de sobreproteger a los menores en contravenciones que mas adelante se pueden convertir en delitos mayores, mano de hierro y guante de seda; la pregunta puede ser, como recuperar el control, la ética, los valores, el respeto, la autoridad sin vulnerar los derechos y la ley.... espero soluciones.

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