El decreto 0230 de 2002 emanado por el excelentísimo gobierno del señor Andrés Pastrana ha cumplido su ciclo, la herencia que nos ha dejado en cada rincón de las instituciones publicas y privadas de nuestro país corre el riesgo de ser la peor equivocación del sistema educativo de la antiguamente llamada “Atenas Suramericana”. Reflexionemos un poco acerca de los puntos negativos de esta reforma predecible en épocas de neoliberalismo y globalización. Las ultimas promociones de bachilleres se han encargado de refugiarse en la ley, para hacer del aula de clase un club social en donde la interacción social y el desarrollo de habilidades comunicativas entre semejantes juega un papel protagónico y los algoritmos matemáticos, la segunda guerra mundial o la literatura latinoamericana, pasan a ser requisitos opcionales para lograr recibir un grado en cualquiera de las opciones de bachillerato existentes; la política del menos malo congruente con la mediocridad de los sujetos protagonistas de la comunidad educativa hace que el sistema se haya convertido en un gran festín de cifras, estadísticas y evidencias para cumplir con las metas dadas desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el objetivo de convencer la entrega de recursos curiosamente para proyectos en economías emergentes; que curioso no?...
Indudablemente el decreto 0230 fue pensado desde una visión utópica de la educación, en donde cada estudiante como sujeto y dentro de su individualidad debía adquirir las competencias citadas desde el ministerio de educación y seguir los procesos de enseñanza aprendizaje necesarios para que fuera útil en la sociedad, sobre todo ahora que el conocimiento se convierte en el arma de ataque contra la pobreza, la miseria y la violencia que afrontamos todos los días los colombianos. Cada maestro con sus 35 estudiantes en primaria y 40 en bachillerato (por curso) se obliga a seguir procesos por logros adquiridos, formas de evaluación innovadora que evidenciara su trabajo y a la vez la calidad académica de la institución; que gran error pensar que los estudiantes no sabían de derecho y que los padres de familia apoyarían los procesos de aula, sin duda la pelea de los maestros se perdió en el momento mismo que se limito la repitencia al 5% y por lo general ese porcentaje lo tienen reservado estudiantes con problemas de comportamiento, evasores de clase o delincuentes menores, pero nunca se decide sobre logros y competencias no adquiridas, lastimosamente es la realidad.
El inconveniente no es en si el decreto, sino como se reinterpreto por parte de directivos, docentes, alumnos y padres de familia, ya que el fondo pedagógico hablaba únicamente de procesos e individualización de la educación, de pensar en las necesidades de los estudiantes, en los logros, en el plan de aula, en el proyecto, pero el ingrediente complementario de la pedagogía es la política y la noción de sociedad que nuestros dirigentes tienen proyectada a mediano plazo. Gran cantidad de productos del sistema educativo, multiplicado por miles, gráficos de barras que parecen la panorámica de la ciudad de New York, grandes barras, de todos los colores y en ellos las palabras mágicas de los últimos 7 años, “cobertura”, “revolución educativa”, “pertinencia”, “estadísticas”, como gran resultado hoy tenemos un sistema débil en calidad, con pobres resultados en pruebas internacionales y nacionales, egresados con limitadas habilidades en análisis, escritura, matemáticas y ciencias; pero tenemos las cifras mas elevadas en Latinoamérica en cuento a cobertura en educación, porque ni siquiera en niveles salariales para los docentes que son los que han tenido que lidiar con las excusas, las cifras y los formatos que anualmente sostienen la política y sus objetivos.
Después de acalorados debates, foros y reuniones, aparece ante nosotros el fabuloso decreto 1290 de 2009 con características desconocidas por la comunidad e inclusive por el propio gobierno. Sorprende el concepto de Autonomía que maneja y las diferentes escalas evaluativas que sin duda no dejan de ser cualitativas, los procesos y sobre todo y como preocupación principal que la institución debe propender por la calidad y la permanencia; que significa eso?; hasta donde llega la autonomía institucional?; el decreto 1290 es la solución a la problemática generada durante los últimos 7 años?.
¡Por favor señores, seamos claros, necesitamos saber a que nos enfrentamos sin rodeos!
lunes, 17 de agosto de 2009
La Serpiente cambia de piel
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3 comentarios:
Buena crítica Profe...
Al parecer lo que nos queda es esperar al decreto 1290 y combatir a los "micos" que éste traiga a sus espaldas, ustedes como profesores desde las aulas de clase y nosotros como futuros padres, tios o conocidos desde el hogar. Lo mas importante es que podamos ser agentes de cambio y transmitir el mensaje a los más pequeños...creo que no todo esta perdido
esperamos mucho el apoyo de los padres, lastimosamente hay muchos que confunden el concepto de institución educativa con el de guarde ria.
gracias por tu comentario
Es lastimosa la situación, pero sabemos muy bien que esos niños delincuentes , el sistema de corrección los pudre más. Los cambios tienen que venir desde el núcleo familiar, que sabemos es a muy largo plazo, por las condiciones dadas en la desigualdad social. Los niños y los jóvenes de bien deben ser protegidos por todos, pero esos pequeños delincuentes no deben estar en un aula de clase. Se deben cambiar los modos y políticas de resocialización para hacerlos personas de bien.
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