El enemigo no duerme sean las FARC, las nuevas autodefensas o como lo llaman los voceros del estado las “bandas emergentes” o la delincuencia común, lo cierto es que el terrorismo es como es tan claro y contundente que perturba la relativa tranquilidad en la que vivimos los citadinos, ya no es solo el atracador o el malandro de esquina solamente, sino la constante duda de que pasará en los próximos minutos en el lugar menos pensado, solemos pensar que en las calles de nuestra amada Bogotá podemos estar a salvo de la guerra que se vive en las provincias todos los días, solemos pensar que las zonas de conflicto están a cientos de kilómetros tal vez en las zonas de frontera o los pueblos ya azotados por Guerrilleros, paramilitares o fuerzas oscuras del estado.
Hoy vemos de frente que el falso repliegue de los violentos solo es realidad en los avisos noticiosos, estamos en guerra así los mas estadistas y sabios del conflicto digan lo contrario, la guerra es social, es por el hambre al cual nos han condenado a vivir, es por el subempleo y las falsas promesas de estabilidad económica que cada 8 años nos hace el presidente de turno, está en la calles de Medellín en donde jóvenes al servicio de unos cuantos, venden su vida y la de sus familias por porciones de poder financiadas por amigos de los ya condenados o extraditados narcotraficantes y paracos.
La Guerra es Aquí y ahora, cada día perturba a miles de colombianos no solamente con las bombas, sino con las inmensas desigualdades, falta de oportunidades, salud, educación, empleo justo y bien remunerados; no es el día para hacer marchas ni prender velas, porque si lo medios de comunicación han cegado nuestros ojos, no debemos pecar y rezar y sentirnos victimas de grupos violentos simplemente, sino del estado que ha maltratado sus protegidos por décadas de patria boba con ley 100, flexibilización laboral, aumento de impuestos, falta de empleo vientos de guerra con nuestros hermanos.
La guerra no es de un día.
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